ROSÁCEA - Causas, Síntomas y Tratamiento

ROSÁCEA - Causas, Síntomas y Tratamiento

La rosácea es una enfermedad inflamatoria de la piel, crónica, sin cura y que afecta predominantemente a los adultos. Las mujeres son más acometidas, pero es en los hombres que la enfermedad suele ser más grave. La rosácea provoca enrojecimiento en la cara y puede producir pequeñas pústulas, similares al acné, de ahí también ser llamado por algunos de acné rosácea. Si no se trata adecuadamente, la enfermedad tiende a agravarse con el paso del tiempo.

En este artículo vamos a abordar los siguientes puntos sobre la rosácea:

  • ¿Qué es la rosácea?
  • ¿Cuáles son sus causas.
  • Síntomas.
  • Factores desencadenantes.
  • Opciones de tratamiento.

¿Qué es la rosácea?

La rosácea es una enfermedad relativamente común, que afecta a unos 16 millones de personas en los Estados Unidos. Por lo general surge después de los 30 años y es más común en las mujeres que en los hombres. Los niños también pueden tener rosácea, pero es mucho más raro.

No hay datos estadísticos sobre la enfermedad en Brasil, pero muy probablemente es menos común que en los países del norte, una vez que la rosácea acomete, preferentemente, personas de piel bien clara, de aquellas que no suelen quedarse bronceadas nunca, incluso si están expuestas al mismo tiempo sol. En este grupo, la prevalencia de la rosácea llega a ser de hasta el 10%. La enfermedad es más común en personas con descendencia inglesa, irlandesa o escocesa. El hecho de que la rosácea sea más frecuente en personas muy blancas no significa, sin embargo, que no pueda surgir en individuos con piel más morena.

Entre las personas famosas con rosácea, podemos citar al ex presidente de Estados Unidos, Bill Clinton, la actriz Renée Zellweger y la fallecida princesa Diana.

La rosácea es considerada una enfermedad crónica de la piel, incurable y se caracteriza por alternancia entre períodos de mejora y agravamiento. A diferencia del acné común, la mayoría de los pacientes con rosácea no mejora con el paso de los años, por el contrario, si no hay tratamiento, la enfermedad tiende a ser más evidente. La rosácea característicamente acomete la región central de la cara, causando enrojecimiento persistente o transitorio en las áreas de la frente, mejillas y nariz.

La rosácea no se considera una enfermedad contagiosa. No hay evidencia de que pueda ser transmitida a través del contacto con la piel o con objetos usados ​​por el paciente, como toallas o ropa de cama.

Causas de la rosácea

Los mecanismos fisiopatológicos que conducen al desarrollo de la rosácea aún no están totalmente aclarados. Se sabe que la enfermedad surge por una combinación de varios factores, entre ellos, anormalidades en el sistema inmunológico, reacciones inflamatorias a microorganismos de la piel, lesiones por rayos ultravioleta y disfunción de los vasos sanguíneos.

La teoría más aceptada en el momento es la de que el sistema inmunológico innato, que es la primera línea de defensa de nuestro complejo sistema inmunológico, actúa de forma aberrante cuando expuesto a determinados estímulos externos, como rayos solares, traumas físicos o químicos, o gérmenes presentes en la piel. Esta respuesta anómala del sistema inmunológico innato provoca inflamación de la piel y dilatación de sus pequeños vasos sanguíneos más superficiales, llevando al enrojecimiento, sensación de calor y la aparición de pequeños vasos en la cara (explicaré mejor más adelante).

Entre los gérmenes que pueden estar relacionados con la rosácea, destacan dos: el ácaro Demodex folliculorum y Bacillus olenorius, tanto normalmente presente en nuestra piel.

Síntomas de la rosácea

Existen cuatro subtipos principales de rosácea:

  • Rosácea eritémato-telangiectásica.
  • Rosácea pápulo-pustulosa.
  • Rosácea finatosa.
  • Rosácea ocular.

1- telangiectatic eritematosa rosácea

La rosácea eritémato-telangiectásica se presenta habitualmente como un rubor persistente en la nariz y las mejillas y episodios recurrentes de "flushing", que son olas de calor, con enrojecimiento intenso en la cara, que pueden o no venir acompañadas de sudor. La presencia de pequeños vasos sanguíneos visibles en la cara, generalmente en la mejilla, llamados arañas vasculares o teleangiectasias, también son comunes. La piel reseca es otra característica de esta forma de rosácea.

2- rosácea papulopustular

La rosácea pápulo-pustulosa se caracteriza por la presencia de pápulas y pústulas localizadas preferentemente en la cara central. Las lesiones pueden ser confundidas con el acné común (lea: ACNE (Caídas y tratamiento), pero son diferentes por ser más nodulares y no contienen los característicos puntos negros o blancos de los clavos y las espinillas.

La rosácea 3- fimatosa

La rosácea finatosa se caracteriza por hipertrofia y espesamiento de la piel, haciéndola irregular. Esta es la forma estéticamente más incómoda. La participación más común es la nariz, que recibe el nombre de rinofima, pero también se puede ver en otros puntos de la cara, como la barbilla (gnatofima), la frente (glabelofima) o las mejillas. La gran mayoría de los pacientes con rosácea finatosa son hombres adultos.

La rosácea ocular 4-

La participación ocular se produce en más del 50% de los pacientes con rosácea. Las manifestaciones comunes incluyen enrojecimiento de los ojos, terros, sensación de quemazón o cuerpo extraño, ojo seco, visión borrosa, picazón en los ojos o cambios en la lagrimeo. La rosácea ocular puede preceder, suceder o ocurrir simultáneamente con las lesiones de la piel. Los niños y los adultos pueden verse afectados.

Factores desencadenantes

Varios factores se han asociado con exacerbaciones de los síntomas de la rosácea, incluyendo:

- La exposición a temperaturas muy altas o muy bajas.
- La exposición al sol.
- Bebidas calientes.
- Alimentos picantes.
- Alcohol.
- Actividad física intensa.
- Irritación de la piel por maquillaje, cremas u otros productos de uso tópico.
- Estrés, ansiedad o nerviosismo.

Tratamiento de la rosácea

Aunque no hay cura para la rosácea, el tratamiento puede aliviar bastante los signos y síntomas. La mayoría de las veces, una combinación de tratamientos con remedios y cambios de estilo de vida son necesarios para el control de la enfermedad. Los síntomas de la rosácea pueden variar sustancialmente de un paciente a otro, y, en consecuencia, el tratamiento debe ajustarse para cada caso individual.

El reconocimiento de los factores desencadenantes y agravantes es importante para el tratamiento. El uso diario de protector solar es necesario para evitar que los rayos UV estimulen la inflamación de la piel. En los pacientes con rosácea pápulo-pustulosa, la distinción correcta con el acné vulgar es esencial, pues muchas drogas usadas en el tratamiento de las espinillas pueden agravar las lesiones de la rosácea.

Los medicamentos tópicos que se aplican a la piel una o dos veces al día pueden ayudar a reducir la inflamación y el enrojecimiento. Entre los más comunes están la tretinoína, el peróxido de benzoilo, el ácido azeláico y los antibióticos, como el metronidazol o la doxiciclina (lea: METRONIDAZOL | Comprimido, crema y gel). En los pacientes con la forma eritémato-telangiectásica, el tratamiento con láser es una opción.

Algunos antibióticos en comprimidos poseen propiedades anti-inflamatorias y ayudan en el control de la inflamación, pudiendo ser usados ​​en los casos de rosácea pápulo-pustulosa. Los más comunes son tetraciclina, minociclina y eritromicina.

La isotretinoína es una medicación habitualmente usada en los casos de acné severo, pero que también es útil en los casos graves de rosácea, que no responden al tratamiento inicial (liea: INFORMACIÓN SOBRE EL ROACUTAN (ISOTRETINOÍNA).


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