APENDICITE - Síntomas, Causas y Tratamiento

APENDICITE - Síntomas, Causas y Tratamiento

Apendicitis es el nombre dado a la inflamación del apéndice, cuadro que se presenta, habitualmente, como un intenso dolor del lado derecho del abdomen.

La apendicitis es, en general, una emergencia médica que necesita tratamiento quirúrgico. Si no se trata a tiempo, existe riesgo de rotura del apéndice e infección generalizada.

En este artículo explicaremos lo que es el apéndice y lo que es apendicitis, además de las causas, síntomas y opciones de tratamiento para una apendicitis aguda.

¿Qué es el apéndice?

El apéndice es una prolongación del ciego, región que delimita el final del intestino delgado y el inicio del intestino grueso (colon). El apéndice tiene aproximadamente 10 cm de largo y tiene un fondo ciego, como si fuera un dedo de guante. Su formato recuerda el de un gusano, por lo que también se llama apéndice vermiforme.

Es común aprender en el colegio que el apéndice es un órgano sin función. Esta información no es totalmente correcta, pero no tampoco puede ser considerada absurda. El apéndice no es un órgano completamente inútil o inerte. Su pared contiene tejido linfático, que participa en la producción de anticuerpos. Además, el apéndice también sirve como reservorio de bacterias intestinales que auxilian en el proceso de digestión.

Sin embargo, las funciones del apéndice no van mucho más allá, pareciéndose ser sólo un resquicio evolutivo. La verdad es que, si el apéndice no es inútil, tampoco parece hacer falta cuando se retira quirúrgicamente.

¿Qué causa la apendicitis?

El apéndice normalmente produce un volumen constante de moco que se drena al ciego y se mezcla con las heces. Su gran problema es ser la única región de todo el tracto gastrointestinal que tiene un fondo ciego, o sea, es un tubo sin salida, como un dedo de guante. Cualquier obstrucción al drenaje del moco hace que el mismo se acumule, causando dilatación del apéndice. Conforme el interior del órgano va quedando más lleno, comienza a haber compresión de los vasos sanguíneo, con consecuente necrosis de su pared. El proceso puede progresar a la ruptura del apéndice, que se llama apendicitis supurativa.

Hay varias causas para la obstrucción del apéndice. En los jóvenes, es común que se produzca un aumento de los tejidos linfáticos en respuesta a alguna infección viral o bacteriana. Como el diámetro interior del apéndice tiene menos de 1 cm, cualquier aumento en su pared puede obstruir la salida. En ancianos, el más común es la obstrucción por pedazos resecados de heces. También existe la posibilidad de obstrucción por tumores o por gusanos intestinales, como el oxiúrus.

Cuando el apéndice está obstruido e inflamado, las bacterias que viven en su interior consiguen atravesar su pared y alcanzar la circulación sanguínea y el peritone (membrana que recubre todo el tracto intestinal). Este proceso se llama translocación bacteriana y es responsable de gran parte de los síntomas de la apendicitis.

Síntomas de la apendicitis

El ciego y el apéndice quedan en el cuadrante inferior derecho del abdomen, por lo que una apendicitis se presenta típicamente como un dolor en esta región. El problema es que en fases iniciales, cuando hay solamente la distensión del apéndice, aún sin intensa inflamación a su alrededor, los síntomas pueden ser muy vagos y no necesariamente localizados en este sitio.

En el comienzo de la apendicitis, el dolor puede ser difuso, normalmente localizado en la región del estómago o alrededor del ombligo. El apéndice es muy poco inervado y su inflamación aislada es mal percibida por el cerebro. Sólo cuando el peritone, este sí rico en terminaciones nerviosas, se inflama, es que el cerebro logra identificar más precisamente la región afectada. El síntoma típico de apendicitis es un dolor alrededor del ombligo, que va siendo más intenso conforme se dirige hacia el cuadrante inferior derecho.

Náuseas, vómitos y fiebre son síntomas comunes en las fases avanzadas de la apendicitis. También puede haber diarrea o estreñimiento.

¿La apendicitis puede llevar a la muerte?

Cuando la inflamación y la distensión llevan a la perforación del apéndice, ocurre una peritonitis (inflamación del peritoneo) por intenso flujo de material fecal y bacterias intestinales dentro de la cavidad abdominal.

El paciente con peritonitis presenta un intenso dolor y el abdomen suele quedar duro que ni una piedra. El paciente siente dolor con estímulos simples, como caminar en el suelo o cambiar de posición.

Este cuadro suele ser llamado de abdomen agudo, y el tratamiento de la apendicitis se vuelve de emergencia, pues el cuadro puede agravarse rápidamente. Si no se ha operado inmediatamente, el paciente puede evolucionar a la muerte por sepsis, conocida también como infección generalizada.

¿De qué lado de la barriga suele ser el dolor de la apendicitis?

Como ya se ha explicado, el dolor de la apendicitis suele ser en el cuadrante inferior derecho del abdomen. Pero, recuerde que no siempre está tan bien localizada. Un dolor difuso en la región inferior del abdomen, debajo del ombligo, también puede ser la forma de presentación de la apendicitis. Por otro lado, un dolor aislado en el lado izquierdo no suele ser provocado por el apéndice. No es imposible una apendicitis con dolor a la izquierda, pero es muy poco común.

→ Para conocer más causas de dolor abdominal, lea: DOLOR ABDOMINAL - Principales Causas

→ Para saber más detalles sobre los signos y síntomas de la apendicitis, lea: 10 SÍNTOMAS DE APENDICITE - Adultos y niños

Apendicitis crónica

Algunos pacientes presentan cuadros de obstrucción intermitente del apéndice, habiendo desobstrucción espontánea siempre que la presión dentro del órgano queda elevada. Imagine un pedazo resecado de heces alojado exactamente en la salida del apéndice, obstruyendo el flujo del moco producido. Si este pedacito de heces no está bien preso, conforme la presión dentro del apéndice se está haciendo más grande, acaba siendo empujado por el exceso de moco acumulado, y la obstrucción desaparece. Otra hipótesis muy aceptada es el caso de la hipertrofia de la mucosa del apéndice (tejido que recubre la pared interna), llevando a la reducción del diámetro de su orificio de salida, lo que resulta en una acumulación de secreciones en su interior. Con el aumento de la presión, las secreciones logran vencer la obstrucción y, al ser expelidas, llevan a la mejora de la inflamación y de los síntomas.

La apendicitis crónica se presenta como un cuadro de dolor abdominal cíclico que suele ser difícil de diagnosticar. Los síntomas sólo desaparecen de forma definitiva cuando el apéndice es removido quirúrgicamente.

Diagnóstico de la apendicitis

Como en cualquier enfermedad, el diagnóstico de la apendicitis comienza por la evaluación de los signos y síntomas a través de la historia clínica y del examen físico. Como se explicó anteriormente, el apéndice es poco inervado y cuando no hay inflamación de los órganos a su alrededor, especialmente del peritoneo, pueden no haber señales claras de apendicitis al examen físico.

Conforme la inflamación progresa, es fácil detectar un intenso dolor a la palpación profunda en el cuadrante inferior derecho del abdomen. Cuando hay peritonitis, el paciente siente mucho dolor durante el examen físico en el momento en que apretamos el abdomen con una de las manos y de repente la retiramos. Este dolor a la descompresión es típico de los procesos inflamatorios del peritoneo.

Los exámenes de laboratorio también son útiles, ya que los pacientes con peritonitis suelen presentar leucocitosis (elevado número de leucocitos en el hemograma).

Sin embargo, una sospechosa clínica / de laboratorio de un peritoneo inflamado no es suficiente para cerrar el diagnóstico de la apendicitis, ya que existen varias otras causas para la peritonitis (ver a continuación en diagnóstico diferencial).

Los casos típicos de apendicitis, principalmente si son evaluados por médicos experimentados, pueden ser diagnosticados sin mayores dificultades, pero, actualmente, es muy común y fácil solicitar exámenes de imagen para confirmación del diagnóstico. Los dos exámenes más solicitados son la ultrasonografía y la tomografía computarizada, siendo esta última la más indicada en casos dudosos o con sospechas de complicaciones.

Enfermedades que pueden parecer con apendicitis

La apendicitis es una de las principales causas de dolor y necesidad de cirugía abdominal. Sin embargo, varios otros procesos inflamatorios dentro del abdomen o pelvis pueden ser parecidos a los síntomas de la apendicitis, tales como:

  • Diverticulitis.
  • Enfermedad de Crohn.
  • Enfermedad inflamatoria pélvica.
  • Diverticulitis de Merckel.
  • Ileítis aguda (inflamación del íleo, porción final del intestino delgado).
  • Torsión de quiste de ovario.

Tratamiento de la apendicitis

El tratamiento de la apendicitis es, en la mayoría de los casos, hecho a través de apendicectomía, es decir, retirada quirúrgica del apéndice. La apendicectomía puede ser hecha de modo tradicional, llamada cirugía abierta, o por la videolaparoscopia.

La vía laparoscópica es actualmente la más usada en casos de apendicitis no complicada, por ser menos invasiva y proporcionar un tiempo de recuperación más corto. La laparoscopia puede ser indicada en cualquier paciente, pero es la forma quirúrgica preferida para pacientes obesos, ancianos o cuando el diagnóstico de la apendicitis aún no es 100% seguro a la hora de la cirugía.

La cirugía abierta también es una opción válida. A pesar de ser un procedimiento más agresivo y con tiempo de recuperación mayor, presenta una tasa de complicaciones más baja que la vía laparoscópica. La decisión de la vía quirúrgica le corresponde al cirujano. Se elegirá, de acuerdo con las características clínicas del paciente, cuál es la vía más indicada para cada situación.

¿Es posible tratar apendicitis sin operar?

La cirugía de apendicitis es inmediatamente indicada en aquellos casos con menos de 3 días de evolución. En los casos en que el paciente tarda en buscar atención, la inflamación puede ser tan grande que dificulta la acción inmediata del cirujano, aumentando el riesgo de complicaciones durante y después de la cirugía. En estos casos, si la tomografía computarizada demuestra presencia de mucha inflamación alrededor del apéndice, con formación de absceso, puede ser preferible tratar la infección con antibióticos por algunas semanas para reducir el proceso inflamatorio antes de llevar al paciente a la cirugía.

Otra situación en que se puede tratar la apendicitis sin cirugía es en los casos de duda diagnóstica. Si después de todos los exámenes, el equipo médico no se encuentra seguro del diagnóstico de apendicitis, o si el caso parece muy blando y el paciente está con buen estado general, el tratamiento sólo con antibióticos puede ser indicado. La cirugía queda reservada sólo para los casos que no mejoren. Esta conducta, sin embargo, no suele ser la más usada usada por los cirujanos, pues la tasa de recidiva del cuadro a medio plazo es alta.

Post-operatorio de la apendicitis

Como la apendicectomía es una cirugía frecuente en personas jóvenes y sanas, una de las dudas más comunes es sobre el tiempo de reposo necesario.

En general, la internación dura 1 o 2 días sólo, si no se identifica ninguna complicación postoperatoria inmediata.

El tiempo de recuperación después de la retirada del apéndice depende de varios factores: edad del paciente, estado clínico, tipo de cirugía realizada, complicaciones intraoperatorias, etc.

Por regla general, los primeros 7 días son de reposo absoluto. El paciente debe evitar esfuerzos, e incluso la conducción de vehículos suele ser desaconsejada. Después del 7º día, el paciente puede comenzar a regresar a sus actividades normales. Los niños pueden volver a la escuela y los adultos a su trabajo.

Durante el primer mes, sin embargo, el paciente debe evitar esfuerzo físico o situaciones que fuerzan mucho la musculatura abdominal. Practicar deporte sólo después de un mínimo de 4 a 6 semanas de postoperatorio. La relación sexual debe evitarse durante los primeros 10 días. Después de ese período, si ha corrido todo bien en la recuperación, el cirujano puede autorizar el retorno de las relaciones de forma parsimoniosa.


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