AMNIOCENTESE - Examen del Líquido Amniótico

AMNIOCENTESE - Examen del Líquido Amniótico

La amniocentesis es un procedimiento obstétrico que consiste en la recolección de líquido amniótico para fines diagnósticos. Su indicación más habitual es para el rastreo de enfermedades genéticas del feto, como el síndrome de Down, o de malformaciones del tubo neural, como anencefalia o espina bífida.

En este artículo vamos a abordar las principales cuestiones sobre la amniocentesis, incluyendo indicaciones, descripción del procedimiento y complicaciones posibles.

¿Qué es el líquido amniótico?

La famosa bolsa de agua, que se rompe al inicio del proceso de trabajo de parto, es una membrana en forma de saco, llena de líquido, en la cual el feto queda insertado durante toda la gestación. La bolsa de agua es llamada por los médicos de amnio o bolsa amniótica. El volumen de líquido amniótico dentro del amnio crece conforme el bebé se va desarrollando. Alrededor de las 28 semanas, el volumen de líquido amniótico llega a su límite, que es algo alrededor de 1000 ml.

El líquido amniótico es importante para el desarrollo normal del feto, ya que ayuda a mantener al bebé calentado, impide grandes y bruscas variaciones de temperatura y sirve como amortiguador para traumas en la barriga de la madre. El líquido amniótico también permite que el bebé se mueva fácilmente dentro del útero, posibilitando el desarrollo y el fortalecimiento de sus músculos y huesos.

¿Para qué sirve la amniocentesis?

La punción del líquido amniótico a través de un procedimiento llamado amniocentesis puede ser útil para el diagnóstico intrauterino de enfermedades genéticas porque este fluido es rico en células del propio feto.

Las células fetales presentes en el líquido amniótico poseen el mismo material genético de cualquier otra célula del bebé, es decir, el ADN presente en el líquido amniótico es el mismo ADN de las células del feto. Por lo tanto, al obtener muestras de líquido amniótico, conseguimos hacer una evaluación genética detallada del bebé. Con el diagnóstico del ADN fetal podemos averiguar si el bebé tiene enfermedades cromosómicas, como el síndrome de Down (trisomía del cromosoma 21), el síndrome de Edward (trisomía del cromosoma 18), el síndrome de Patau (trisomía del cromosoma 13), síndrome de Turner (monosomía del cromosoma X), síndrome de Klinefelter (XXY) y varias otras.

La evaluación del líquido amniótico también nos permite rastrear una gran gama de problemas, tales como:

  • Enfermedades sanguíneas de origen hereditario, como anemia falciforme (lea: ANEMIA FALCIFORME), hemofilia o talasemia.
  • Distrofia muscular.
  • Defectos del desarrollo del tubo neural, como espina bífida o anencefalia (lea: ÁCIDO FÓLICO EN EL EMBARAZO).
  • Fibrosis quística

Después de la 32ª semana de gestación, si hay algún problema en el embarazo que hace necesaria la inducción del parto de forma prematura, sea para evitar complicaciones maternas o fetales, la amniocentesis puede ser realizada para evaluar el grado de maduración de los pulmones. Si la amniocentesis apuntar pulmones ya maduros, el riesgo del bebé tener dificultades respiratorias al nacer es menor. Si el resultado apunta a una inmadurez pulmonar, los médicos deben administrar medicamentos que aceleren la maduración de los pulmones antes de inducir el parto.

La amniocentesis también puede ser usada como tratamiento en los casos de polidramnios, que es el nombre dado al exceso de líquido amniótico en la cavidad uterina, generalmente más de 2000 ml. En este caso, el procedimiento recibe el nombre de amniocentesis vaciadora (o evacuadora), y el volumen de líquido drenado es de 500ml a 1000 ml.

La amniocentesis nos permite identificar el sexo del bebé con el 100% de acierto. Sin embargo, como hay métodos mucho más simples de identificar el género fetal, como la ultrasonografía o el sexaje fetal a través de la sangre materna, nadie solicita la realización de una amniocentesis sólo con el objetivo de identificar el sexo del bebé (lea: COMO SABER EL SEXO Del BEBÉ).

¿Cuándo está indicada la amniocentesis?

La amniocentesis es un procedimiento invasivo y, como tal, puede presentar algunas complicaciones. Por eso, a pesar de ser extremadamente útil, no es indicada de forma indiscriminada para todas las embarazadas.

En general, la amniocentesis suele ser hecha en las embarazadas que poseen factores de riesgo para generar fetos con malformaciones. Entre las indicaciones más comunes se encuentran:

  • Edad materna mayor de 35 años.
  • Cambios en los exámenes de cribado de enfermedades genéticas en el primer trimestre, como en los exámenes de sangre o en la ultrasonografía fetal (lee: ULTRASSOM EN EMBARAZO).
  • Historia familiar de enfermedades genéticas.
  • Embarazo previo con alguna mala formación o anormalidad genética.
  • Restricción grave del crecimiento intrauterino del feto.

En países cuya legislación permite el aborto en casos de malformaciones, la amniocentesis es una importante arma para el diagnóstico precoz de problemas en el embarazo. En los países como Brasil, sin embargo, el aborto no está permitido por la ley en la inmensa mayoría de los casos, lo que hace que el resultado de la amniocentesis poco útil en muchas situaciones, pues el médico no tiene poder de interrumpir una gestación, aunque el feto tenga grave malformación. La importancia del examen acaba quedando restringida a la aclaración precoz de la familia sobre el problema de salud que tu bebé tendrá. Además, la familia, cuando hay condiciones, puede contactar con un equipo de especialistas y una UTI neonatal para el momento del parto.

La época más indicada para la realización de la amniocentesis es entre la 15ª y la 17ª semana de embarazo, fase en que ya hay relevante volumen de líquido amniótico, pero el bebé todavía es pequeño, habiendo menos riesgo de la aguja alcanzarlo.

¿Cómo se hace la amniocentesis?

La amniocentesis es un procedimiento simple y rápido, con una duración de pocos minutos, que se puede hacer en el propio consultorio del obstetra.

La amniocentesis consiste en la introducción de una aguja bien fina y larga en el abdomen, con el objetivo de alcanzar el interior de la cavidad uterina. La introducción de la aguja es guiada por un ultrasonido para que el médico pueda identificar un lugar dentro del útero que esté lejos del feto y de la placenta, pero rico en líquido amniótico. Al llegar dentro del amnio, alrededor de 15 a 20 ml de líquido se aspiran con una jeringa acoplada a la aguja.

Como la aguja usada es muy fina, el precedente causa muy poco dolor en la mayoría de los casos. La mayoría de las mujeres dicen sentir más dolor cuando van al laboratorio a recoger sangre que en la amniocentesis. Por eso, habitualmente, no es necesario ningún tipo de anestesia. Sin embargo, el dolor es una sensación muy personal, y algunas personas, principalmente aquellas más ansiosas, suelen tratar mal con procedimientos que involucran agujas. En estos casos específicamente, un poco de anestesia local puede ser hecha. A pesar de que la anestesia en sí duele más que la propia amniocentesis, es mejor que la paciente quede agitada durante la anestesia de la piel que en el momento en que hay una aguja dentro de su útero.

Después de la obtención del volumen de líquido amniótico deseado, la aguja es retirada y no es necesario hacer compresión de la región de la punción. Después de transferir el líquido a los tubos que se envían al laboratorio, el obstetra hace una nueva ecografía de la boca para ver si los latidos del corazón del bebé son normales.

Después del procedimiento no hay consenso sobre el tiempo de reposo necesario. Algunos médicos sugieren el reposo relativo apenas el día del procedimiento, permitiendo a la paciente volver a sus actividades normales de vida ya al día siguiente, evitando sólo grandes esfuerzos. Algunos obstetras, sin embargo, indican un reposo en la cama por 48 horas, con vuelta progresiva a las actividades a lo largo de la semana. La actividad sexual puede reanudarse después de 7 días.

Los primeros resultados suelen estar listos en 24 horas, pero el rastreo completo puede tardar hasta 2 semanas.

¿Cuáles son las complicaciones de la amniocentesis?

La amniocentesis, si se realiza con médico experimentado y bajo técnica correcta, es un procedimiento seguro, con bajas tasas de complicaciones. Pero, por ser un procedimiento invasivo, siempre existe el riesgo de que algo vaya mal.

La tasa de aborto inducido por la amniocentesis es de aproximadamente el 0, 2%. Cuando ocurre, generalmente es dentro del plazo de una semana después de la amniocentesis. La lesión del feto por la aguja es un hecho rarísimo, con una tasa alrededor del 0, 005%. El riesgo de infección del líquido amniótico es menor que el 0, 1%.

La pérdida temporal de líquido amniótico por la vagina ocurre en alrededor del 1, 7% de los casos, pero la mayoría de las veces la pérdida es de pequeño volumen y transitoria, desapareciendo en cerca de 1 semana sin llevar a mayores complicaciones.

Los cólicos y la pequeña sangría vaginal pueden ocurrir inmediatamente después del procedimiento. En general, estas dos complicaciones son leves y transitorias.

La paciente debe ponerse en contacto con el médico si aparecen cualquiera de las siguientes condiciones:

  • Fiebre por encima de 38ºC.
  • Intensas cólicos, que no mejoran hasta el final del día.
  • Sangrado o pérdida de líquido amniótico por la vagina de forma persistente.


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