INTOLERANCIA A LA LACTOSA - Síntomas y Tratamiento

INTOLERANCIA A LA LACTOSA - Síntomas y Tratamiento

La intolerancia a la lactosa es la enfermedad bien común, provocada por la incapacidad de digerir lactosa, un azúcar encontrado en la leche y los productos lácteos. La falta de lactasa, enzima que digiere la lactosa, lleva a la aparición de síntomas gastrointestinales cuando se consume un producto a base de leche.

La intolerancia a la lactosa no suele ser una enfermedad grave, pero sus síntomas pueden ser bastante incómodos.

En este artículo vamos a abordar los siguientes puntos sobre la intolerancia a la lactosa:

  • ¿Qué es la intolerancia a la lactosa.
  • ¿Cuáles son las causas de deficiencia de lactasa.
  • ¿Cuáles son los síntomas.
  • Como se hace el diagnóstico.
  • ¿Cuáles son las opciones de Tratamiento.

¿Qué es la intolerancia a la lactosa?

La dieta occidental habitual de un adulto contiene unos 300 gramos de azúcar (carbohidratos). En el caso de los cereales, arroz y patatas, aproximadamente el 52% son almidón, el 37% son sacarosa (presente en el azúcar común), el 5% son lactosa (presentes en la leche y sus derivados) y el 3% son fructosa (presentes en las frutas y en la miel).

La intolerancia a la leche ya los productos lácteos ocurre en los individuos que poseen niveles insuficientes de la enzima lactasa, responsable de digerir la lactosa, el tipo de azúcar presente en la leche. La lactosa representa alrededor del 5% de la leche de vaca habitualmente comercializada.

La intolerancia a la lactosa no es lo mismo que la alergia a la leche. La intolerancia a la lactosa ocurre por un fallo enzimático y nada tiene que ver los procesos alérgicos de quienes tienen alergia a alimentos.

Si desea saber más acerca de las alergias alimentarias, lea: ALERGIA ALIMENTARIA | Alergia a la comida

La lactosa es un disacárido, una molécula de azúcar grande, formada por la fusión de dos azúcares simples: la glucosa y la galactosa. Nuestro organismo no consigue absorber moléculas grandes de azúcar, por lo que nuestro sistema digestivo posee enzimas especiales que rompen azucares complejos en azucareros simples (monosacáridos), permitiendo su absorción en los intestinos.

La lactasa es una de esas enzimas, producida en el intestino delgado. Su acción consiste específicamente en romper la lactosa en glucosa y galactosa, permitiendo que los intestinos consigan absorber los azúcares presentes en la leche.

Cuando los niveles de lactasa son insuficientes, la lactosa no se digiere en el intestino delgado y llega en gran cantidad al colon, porción del intestino rico en bacterias. Varias bacterias de nuestro intestino grueso son capaces de fermentar la lactosa, un proceso que resulta en la producción de gases de hidrógeno y ácidos. Además, la lactosa es una sustancia altamente osmótica, que "tira" agua y sales minerales de la pared del colon, aumentando el volumen de las heces.

Causas de deficiencia de lactasa

La deficiencia de lactasa puede ser primaria, es decir, el individuo ya nace con propensión a tenerla; o secundaria, cuando la intolerancia a la lactosa se adquiere a lo largo de la vida debido a algún problema intestinal.

La cantidad de lactasa producida en el intestino delgado suele ser elevada durante los primeros años de vida, pero va reduciéndose conforme la dieta se vuelve más variada, menos dependiente de leche y derivados. En algunas etnias, como los asiáticos, una leve a moderada intolerancia a la lactosa suele surgir a partir de los 5 años de edad. En afrodescendientes y latinos, la reducción en los niveles de lactasa suele surgir alrededor de los 10 años. En los caucásicos (blancos) esta reducción suele sólo aparecer después de la adolescencia.

Es importante destacar que no toda reducción en la producción de lactasa lleva a síntomas de intolerancia a la lactosa. A menudo, la cantidad de lactasa se reduce, pero sigue siendo suficiente para no causar un gran aporte de la lactosa al colon. Conforme el individuo envejece, la producción de lactasa se va volviendo cada vez menor, al punto de la intolerancia a la lactosa ser extremadamente común en la población mayor, principalmente en negros, latinos y asiáticos.

Raramente, la intolerancia a la lactosa puede ya estar presente en los primeros meses de vida, debido a un defecto genético que hace que el paciente no produzca cantidad alguna de lactasa. El bebé es intolerante a la leche materna, que naturalmente suele tener más lactosa que la leche de vaca, y necesita ser alimentado con fórmulas especiales sin lactosa.

La intolerancia a la lactosa secundaria es aquella que surge por enfermedades o después de la cirugía del intestino. Ejemplos de enfermedades que causan deficiencia de lactasa son:

  • Enfermedad celiaca.
  • Enfermedad de Crohn.
  • Diarreas causadas por gastroenteritis viral.
  • Giardiasis.
  • Diabetes mellitus avanzado.
  • La quimioterapia.
  • SIDA.

Síntomas de la intolerancia a la lactosa

Los signos y síntomas de la intolerancia a la lactosa generalmente comienzan entre 30 minutos a 2 horas después de comer o beber alimentos que contengan lactosa.

Los síntomas más comunes incluyen diarrea, calambres abdominales, flatulencia y abdomen distendido. En los adolescentes, náuseas y vómitos también son comunes. La fermentación de la lactosa por las bacterias produce ácidos, lo que hace las heces más ácidas y puede causar irritación (asaduras) en la región anal.

La gravedad de los síntomas de intolerancia a la lactosa varía de persona a persona. Esta variabilidad depende de la cantidad de lactosa presente en la dieta y del grado de insuficiencia de la enzima lactasa de cada individuo. Pequeñas cantidades de lactosa pueden causar fuertes síntomas en personas con deficiencia grave de lactasa, pero sólo leves o ningún síntoma en personas con deficiencia leve a moderada. Hay también casos de personas con dietas y niveles similares de lactasa que presentan grados de síntomas distintos. La razón de esto no es clara, pero puede estar relacionada con el tipo y la cantidad de bacterias intestinales presentes en cada uno.

Los síntomas de la intolerante a la lactosa son poco específicos y pueden ocurrir en una variedad de enfermedades gastrointestinales, principalmente en las gastroenteritis agudas. La sugerencia para pensar en intolerante a la lactosa es la aparición de los síntomas siempre que el paciente ingiere alimentos con leche o derivados, incluyendo helados, yogures, quesos, etc.

Si usted se siente mal después de beber un vaso de leche una vez, no necesariamente usted tiene intolerancia a la lactosa. Pero si usted se siente mal cada vez que bebe leche (o cualquier lácteo) la intolerancia a la lactosa debe ser sospechada.

Diagnóstico de la intolerancia a la lactosa

El diagnóstico de la intolerancia a la lactosa generalmente se realiza clínicamente, basado sólo en la historia clínica y los síntomas del paciente. Raramente se requieren exámenes de laboratorio. Sin embargo, si el médico siente necesidad de confirmar el diagnóstico con exámenes complementarios, dos pruebas son las más usadas:

1- prueba de aliento para investigar la eliminación de hidrógeno

En general, eliminamos sólo pequeñas cantidades de hidrógeno por los pulmones. Los pacientes con intolerancia a la lactosa producen grandes cantidades de hidrógeno en el colon, siendo parte de ese gas reabsorbido a la sangre y eliminado por los pulmones a través de la respiración. Esta prueba, por lo tanto, consiste en la investigación de hidrógeno en el aire expirado después del consumo de lactosa.

2- prueba de tolerancia a la lactosa

Después de la ingestión de lactosa, medimos la glucosa en la sangre para saber si hubo elevación de sus niveles. En personas sanas, la lactosa se rompe en glucosa y galactosa, siendo reabsorbida por el intestino y lanzada en el torrente sanguíneo. En los pacientes con deficiencia de lactasa, la lactosa no se digiere y la glucosa contenida en ella no se absorbe. Por lo tanto, la elevación de la glucosa sanguínea es sólo discreta en estos pacientes.

Tratamiento de la intolerancia a la lactosa

En general, no es necesario ningún tratamiento medicamentoso para la intolerancia a la lactosa. La reducción del consumo de lácteos suele ser suficiente en la mayoría de los casos. Algunos pacientes toleran quesos y margarinas y necesitan suspender sólo la leche propiamente dicha.

Para los casos más graves, ya existen en el mercado leche y otros productos lácteos sin lactosa, siendo una buena solución para que el paciente no deje de consumir productos lácteos. Existen productos con 0% de lactosa y productos con reducción de 80 a 90% de la lactosa.

Incluso en los casos más severos, cuando el paciente necesita suspender totalmente el consumo de productos lácteos, esta interrupción puede ser sólo temporal. Después de un tiempo sin síntomas, el paciente puede reintroducir gradualmente los productos lácteos en la dieta. El organismo es capaz de readaptarse a la falta de la enzima lactasa, y, si es "acostumbrado" de forma gradual, el paciente puede conseguir volver a ingerir leche sin tener síntomas graves.

Ya existen en el mercado medicamentos para reponer la lactasa. El paciente puede tomar la lactasa (en polvo, píldoras o líquido) justo antes de la comida, permitiendo una mejor digestión de los productos lácteos.


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